jueves, 17 de marzo de 2016

Una lista de diez cuentistas, y una larga explicación



Diez cuentistas

Estuve releyendo estos días algunos de esos divertidos decálogos de escritores que dan consejos sobre cómo escribir cuentos (“no olviden la frase, justamente célebre: dos más dos son cuatro, pero ¿y si fueran cinco?”, decía Onetti), o más en general, sobre cómo escribir. Llegué al famoso punto de las reglas de Bolaño que dice: Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral”. Seguido de aquel que remata: “Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura”.


He intentado, inspirado en esa frase, hacer una lista con mis diez relatos preferidos, pero la lista se iba desviando en ramificaciones descontroladas (cuento que es un relato maestro técnicamente; cuento con el que aprendes a que la coherencia de la voz narrativa deje de parecerte algo tan fundamental, cuento menor pero que no puedes evitar releer,  cuento que envidias profundamente no haber escrito tú, etc.). Seguiré intentando filtrar alguna vez esa lista hasta que dé un número al menos parecido a diez (creo que al final el sentimiento más honesto es la envidia, y si acabara llegando a esa lista, sería la de los diez relatos que más envidia me producen como autor). Pero de momento me siento incapaz. He intentado el más modesto proyecto de listar mis diez autores de relatos preferidos, supongo que también porque se acerca el día del padre y la persona sólo tiene un padre, pero el cuentista es hijo de todo aquel al que roba ideas, y aún este proyecto, en su modestia, se me ha ido un poco de las manos. Porque sé cosas como que: Raymond Carver fue muy importante en mi primer impulso hacia el cuento, aunque haga años que me interesa poco. Otro tanto podría decir de Salinger. Nunca me marcó Bukowski. Me gusta más William Saroyan como cronista de los pequeños fracasos que nacen en la adolescencia que todos ellos.

También sé que hay escritores de los que admiro libros de relatos magníficos pero de los que no he leído otro, a veces porque no han escrito otro, y en tales circunstancias no me parece justo enfrentarlos a autores de los que he leído todos sus libros de relatos y esos libros de relatos suman muchos cuentos y muchísimas páginas. Por ejemplo adoro Pájaros de América de Lorrie Moore, Trescientos días de sol de Ismael Grasa, La máquina de pensar en Gladys de Mario Levrero, Crímenes triviales de Rafael Balanzá, Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas de Óscar Sipán, Gritar de Ricardo Menéndez Salmón, No es fácil ser verde de Sara Mesa  o El ángel esmeralda de Don DeLillo. He intentado dejar fuera a escritores canónicos que me interesan, pero no tienen un lugar destacado en mis referencias cuando me siento a escribir, aunque he sentido la tentación de incluirlos por una cierta sensación de deber, sabiendo que los he leído y volveré a leerlos, particularmente pienso en Chéjov. Quizá también en Poe.

Luego hay autores que tienen relatos que podrían tener cabida entre mis diez relatos preferidos, si alguna vez llegara a decidirme por ellos, como Fogwill, Onetti, Dino Buzzatti, Saul Bellow, Richard Matheson, Neil Gaiman, Stephen King o Joe Hill pero cuyos relatos, así en general, no siempre me convencen. Hay otros autores de los que he leído, si no sus cuentos completos sí sus cuentos reunidos y cuasi completos, con gran satisfacción, como Carson McCullers, Flannery O´Connor, Gabriel García Márquez o últimamente Bernard Malamud, pero a los que será el tiempo, y quizá las veces que ese tiempo me pida releerlos, el que pueda llegar a situar entre mis diez autores de referencia a la hora de abordar un cuento. 

Luego están esos autores que nos llevan a la pregunta de: ¿escriben relatos? Porque algo así son Vidas de santos y La velocidad de las cosas de Rodrigo Fresán, o Diarios de las estrellas de Stanislaw Lem, pero creo que no están escritos con la intención de que sean libros de relatos, entendidos estos como algo más o menos reconocible y más o menos clásicos. Hace años que no he vuelto a leer los relatos de Paul Bowles pero sé que me marcaron. Me gusta el Vila – Matas cuentista y Exploradores del abismo es uno de mis libros de cabecera, pero me siento cada vez más alejado de su obra en general. Algunos relatos de Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami, me absorben. Quim Monzó me hace gracia en ocasiones y en otras me parece insufrible. Sergi Pàmies tiene libros excelentes, pero otros parecen imitaciones de sí mismo. Suele gustarme todo lo que leo de Cristina Fernández Cubas. Adoro al Bioy Casares fantástico, pero el más realista me deja frío. No soporto a Hemingway y sus icebergs. Más que Chéjov, que nunca ha pasado de dejarme un tanto frío, me impresionó, como cuentista, dentro de los rusos, Caballería roja de Isaak Babel. 

Quiero decir, con todo esto, y como defensa última, que mi lista de diez autores es discutible como toda lista, y es una lista que si la escribiera mañana incluiría a alguno de esos autores recién nombrados a cambio de excluir a otros (tengo la sensación de que los cánones, hasta los más personales, se forman a velocidad geológica, y el único autor al que he llegado por primera vez en los últimos dos años es Ballard, y de algún modo siento que en un futuro es posible que Malamud esté ahí dentro, pero no hoy), pero quiero que quede claro que es la lista de alguien que ha leído mucho relato en los últimos doce – quince años de su vida, aunque también me quede mucho por leer, y para quien el relato es muy importante y el cuento casi un modo de vida. 

Mis cuentistas preferidos, de los que recomiendo lectura constante, sin ningún orden particular, porque sólo faltaba eso, ordenarlos del primero al décimo, son, muy probablemente, a estas horas de este día:

John Cheever
Roberto Bolaño
Tobias Wolff
Augusto Monterroso
Julio Cortázar
Franz Kafka
Etgar Keret
Borges
J. G. Ballard
David Foster Wallace


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